Los Arribes del Duero
       
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    Cuando el Duero se despide de la Meseta Norte, justo al rebasar la ciudad de Zamora, deja atrás las llanuras meseteñas y se encaja en una cada vez más profunda grieta abriéndose paso en su viaje hacia el mar, a través de pizarras y granitos. Se forma así un majestuoso cañón de empinados cortantes, auténticos despeñaderos por donde en primavera rosarios de cascadas precipitan sus aguas sobre el padre río. Este, a lo largo de más de ciento veinte kilómetros, se encajona formando un entorno natural privilegiado: Los Arribes, Arribas o Arribanzos, que de las tres formas llaman los naturales de la comarca de Sayago a estas riberas escarpadas que, en ocasiones, alcanzan más de doscientos metros de altitud.     
 
 
Este entorno natural forma una auténtica "raya", donde el rio Duero pasa a denominarse "Douro", que separó más que separa hoy a españoles y portugueses pues en esta zona ambas orillas se reparten entre los dos países. Y sin embargo, águilas reales, perdiceras, buitres leonados y negros, halcones peregrinos, alimoches, ..., aunque no entienden de fronteras, anidan preferentemente en los cantiles españoles, menos accesibles a los humanos que los lusos.