Villardiegua
de la Ribera, encaramada sobre los Arribes contempla
desde Peña Redonda, el lento discurrir de las aguas. En
ese lugar los vettones apacentaron sus rebaños y tallaron
ídolos que los protegieran o les proporcionasen seguridad
en su lucha por la subsistencia. Así con la roca sagrada
fue tallada la "mula", particular verraco que en los
últimos siglos dabandonó el poblado antiguo y sus
altares para verse instalada en el pueblo nuevo, a la vera del
templo.
El casco urbano del pueblo es además un auténtico
museo porque entre las bien labradas piedras graníticas
de sus muros se pueden descubrir lápidas romanas, ídolos
prerromanos, cabezas de verraco, inscripciones.... |
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